CIENCIAS PARA EL MUNDO CONTEMPORÁNEO DE 1º BACHILLERATO EN EL IES MEDITERRÁNEO DE MÁLAGA. 2014-2015

martes, 8 de octubre de 2013

Nobel de Medicina para los descubridores del tráfico celular


James E.Rothman, Randy W.Schekman y Thomas C.Südhof desvelaron la maquinaria molecular del sistema de transporte de señales. El fallo de esta precisa organización celular provoca enfermedades neurológicas e inmunológicas.

Tres Investigadores que trabajan en Estados Unidos reciben este año el Premio Nobel de Fisiología o Medicina “por sus descubrimientos de la maquinaria molecular que regula el tráfico vesicular, un sistema de transporte fundamental en nuestras células”, según ha anunciado el Instituto Karolinska de Estocolmo, que otorga cada año los galardones. Los premiados son James E.Rothman, Randy W.Schekman y Thomas C.Südhof; los dos primeros nacieron en EE UU, en 1959 y 1948 respectivamente, y el tercero en Alemania en 1955.

Südhof ha recibido la noticia del Nobel en España, en concreto en Baeza, donde imparte hoy una conferencia en el simposio El tráfico de membranas en la sinapsis. La biología celular de la plasticidad sináptica,organizado por José A.Esteban, Juan Lerma y Thomas L. Schwarz en la Universidad Internacional de Andalucía.

“El Nobel 2013 honra a cuatro científicos que solucionaron el misterio de cómo organiza la célula su sistema de transporte”, explica el Karolinska. “Cada célula es una fábrica que produce y exporta moléculas. Por ejemplo, la insulina se fabrica y emite en la sangre y las señales químicas denominadas neurotransmisores se envían de una célula nerviosa a otra. Estas moléculas se transportan por la célula en pequeños paquetes denominados vesículas y los tres laureados con el Nobel han descubierto los principios moleculares que gobiernan el sistema por el que esta carga es entregada en el lugar correcto en el momento correcto en la célula”. Si no funciona el sistema de transporte vesicular esencial para su funcionamiento y supervivencia, la célula deja de ser una compleja y precisa máquina biológica y colapsa en un caos.

Schekman (Universidad de California en Berkeley) descubrió un conjunto de genes necesarios para el tráfico vesicular; Rothman (Universidad de Yale) desveló la maquinaria de proteínas que permite que las vesículas se unan a sus dianas para permitir la transferencia de esa carga y Südhof (Universidad de Stanford) descubrió cómo las señales ordenan a las vesículas emitir su carga con precisión. Cuando este sistema funciona mal en el organismo, pueden surgir enfermedades neurológicas e inmunológicas, así como diabetes. Los tres investigadores se reparten este año los ocho millones de coronas suecas (915.000 euros) del galardón nobel.

La célula produce multitud de moléculas con diferentes funciones, desde hormonas hasta neurotransmisores y encimas que deben ser desplazadas dentro de la misma célula o fuera de ella con precisión. Por tanto, la organización del tráfico celular es fundamental y las vesículas (“burbujas en miniatura rodeadas de membranas”, explican los científicos de la Fundación Nobel) hacen ese servicio de transporte entre los orgánulos de la célula. También se unen a la membrana celular para emitir hacia fuera su carga. Así se activan neuronas vía los neurotransmisores, o se controla el metabolismo en el caso de las hormonas. Los galardonados con el Nobel de Medicina este año, con sus diferentes aportaciones, desentrañaron este mecanismo de transporte fundamental.

Schekman , que empezó a trabajar en los años setenta en el la organización del transporte celular, estudió levaduras que tenían este sistema defectuoso y descubrió tres tipos de genes (23 genes en total) que controlan diversos aspectos del transporte de estas vesículas. Después, Rothman investigó el asunto, en mamíferos, y descubrió cómo las vesículas se anclan en las membranas diana (como las dos partes de una cremallera, dicen la Fundación Nobel) garantizando así el anclaje perfecto en el lugar debido.

“Resultó que algunos de los genes que había descubierto Schekman en las levaduras codificaban para las proteínas correspondientes a las identificadas por Rothman en mamíferos, revelando así un antiguo origen evolutivo del sistema de transporte”, escriben los científicos del Instituto Karolinska. “En conjunto, ellos cartografiaron componentes críticos del mecanismo de transporte celular”.


Y llegó Südhof, interesado en la comunicación entre neuronas en el cerebro. Las moléculas de las señales, neurotransmisores, son emitidas por vesículas que se unen a la membrana exterior de células nerviosas mediante la maquinaria descubierta por Rothman y Schekman. En los años noventa, Südhof descubrió cómo, mediante iones de calcio, las vesículas responsables cumplen con precisión temporal y exactitud su cometido de transporte de señales.

Thomas C. Südhof ha recibido esta mañana, lunes 7 de octubre de 2013, una llamada de teléfono cuando iba en coche desde Madrid a Baeza (Jaén)… una llamada imprevista y muy importante. Contesta el teléfono y le comunican, desde Estocolmo, que ha recibido el premio nobel de Medicina este año junto con Rothman y Schekman. “¿Esta seguro?”, es lo primero que dice. Y luego, unos segundos de silencio….. “¡Dios mio!... déjeme que pare, estoy conduciendo por la mitad de España ahora mismo”.

Cuando para el coche, Südhof se rie, se queda sin palabras.... le preguntan que debe ser bonito recibir el galardón junto con Rothman y Schekman, responde muy expresivo: "¿¡Oh! ¡Es maravilloso!".

Südhof aterrizaba esta mañana en Madrid, procedente de California, y se dirigía conduciendo ya a Baeza, donde participa hoy en el simposio El tráfico de membranas en la sinapsis. La biología celular de la plasticidad sináptica, organizado por José A.Esteban, Juan Lerma y Thomas L. Schwarz en la Universidad Internacional de Andalucía.

Información vía El País http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/10/07/actualidad/1381140808_279858.html

Recomendaciones de libros de divulgación científica

Todos los amantes de la divulgación científica tienen un libro fetiche, ése que recuerdan cuando, entre cañas o cafés, algún profano pregunta: ¿por dónde empezar?
He hablado con varios amigos del mundo de la ciencia y de la comunicación para que me dijeran su título favorito. El objetivo de este texto es construir una pequeña guía de libros fundamentales, casi todos muy sencillos, con los que iniciarse en el amor por la ciencia.
Aquí, la primera de dos entregas.
Pere Estupinyà
Bioquímico y divulgador. Ha sido editor del programa de televisión "Redes" y es autor de los libros "El ladrón de cerebros", "Rascar donde no pica" y "S=EX2, la ciencia del sexo".
De este maravilloso libro suele decirse que se lee "como una novela". Quizá habría que matizar "como una estupenda novela". El periodista Bill Bryson viajó durante meses alrededor del mundo en busca de las mejores anécdotas y los mejores paisajes de la ciencia. Escrito en un lenguaje absolutamente entendible, "Una breve historia de casi todo" es un brillante ejemplo de cómo la divulgación puede ser divertida sin renunciar al rigor.
Helena Matute
Catedrática de Psicología Experimental y directora del Laboratorio de Psicología Experimental (Labpsico) en la Universidad de Deusto. Es autora del libro "Psicología de las nuevas tecnologías: De la adicción a internet a la convivencia con robots".
Una de las obras maestras del gran Carl Sagan, autor de la conocida serie televisiva Cosmos. "El mundo y sus demonios" es, desde su publicación en 1995, la biblia del escepticismo. Bajo el subtítulo de "La ciencia como una luz en la oscuridad", el libro se centra en la crítica a las pseudociencias y en la puesta en valor del método científico y el pensamiento crítico.

Carlos del Amor
Periodista. Jefe Adjunto del Área de Cultura del Telediario de Televisión Española.
En 2008 el cardiólogo Valentín Fuster y el economista y humanista Jose Luis Sampedro reflexionaron conjuntamente bajo la moderación de Olga Lucas. Este libro, que refleja esa conversación, rebasa ampliamente  el universo científico para abordar cuestiones éticas, económicas o educativas.
Jose Miguel Mulet
Profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia. Mulet es también director del Laboratorio de Crecimiento Celular y Estrés Abiótico en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas. Es autor del libro "Los productos naturales ¡vaya timo!"
¿Por qué los musulmanes no comen carne de cerdo? ¿Por qué las vacas son sagradas en la India? ¿Cómo nacieron las brujas? En este libro, el antropólogo Marvin Harris desgrana, en un lenguaje entendible para todos, el origen de una serie de fenómenos culturales.

América Valenzuela
Periodista, colaboradora en Radio5, RTVE y Quo. América es vocal de la Asociación Española de Comunicación Científica y autora del libro "Ciencia al cubo".
El codirector de Atapuerca explica en este libro cómo la adaptación al entorno es (o puede ser) la causa de algunos patrones de nuestra sociedad. Un viaje al pasado y al futuro de la especie humana de la mano de uno de los mejores paleoantropólogos del mundo.
Pablo Echenique
Investigador en el Instituto de Química de Física Rocasolano del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Que un Premio Nobel de física publique un libro con la palabra "fácil" en su título puede dar un poco de miedo. Salvo si se trata de Richard Feynman. En esta recopilación de charlas, el brillante y excéntrico físico trata de explicar la física (la clásica y también la cuántica) de forma sencilla pero rigurosa. Feynman se esfuerza en hacer de la física una disciplina comprensible y hasta divertida para (casi) todos.

Información vía http://blogs.elconfidencial.com/tecnologia/no-me-creas/2013-10-07/los-mejores-libros-de-divulgacion-cientifica-i_37930/

domingo, 6 de octubre de 2013

Las moléculas que cambiaron la historia del hombre

Un científico reúne en una publicación las 100 moléculas que modificaron de alguna manera los acontecimientos de la humanidad. La quinina, la fibroína, la cafeína, la penicilina o la cocaína, son algunos de los ejemplos.

La quinina, la fibroína, la cafeína, la penicilina o la cocaína son algunas de las cien moléculas que han cambiado el transcurso de la historia de la humanidad, según el químico y periodista Xavier Duran, que ha plasmado en un libro la importancia para los humanos de estas agrupaciones de átomos. En el año 1820 los científicos aislaron por primera vez la quinina -ese compuesto que bebemos en las tónicas-, una molécula que hizo posible la colonización de Africa por parte de los estados europeos ya que protegía de la enfermedad de la malaria, que hacía estragos entre los colonos. Una de las fibras textiles más valoradas de la historia, la seda, formada por dos moléculas llamadas fibroína y sericina, es producida por un gusano y fue su comercio, la Ruta de la seda, el fenómeno que en el siglo XV dio lugar a grandes ciudades y, cuando se buscaba una ruta más corta para llegar a Asia, al descubrimiento de América. 

Al analizar la historia, los libros siempre hablan de batallas, alianzas y revoluciones, pero rara vez de descubrimientos científicos y casi nunca de química, a pesar de que su influencia en los cambios históricos es muy grande. Por esta razón, el licenciado en química y doctor en ciencias de la comunicación Xavier Duran ha explicadoque decidió escribir lo que él ha definido como "una breve historia química del mundo": un libro titulado 100 moléculas con las que la química ha cambiado (poco o mucho) la historia. 

El libro, publicado por Cossetánia Edicions, es una selección personal de las cien moléculas que Duran considera más influyentes en el curso de la historia. "No es habitual que en la gran historia aparezcan científicos, y todavía menos que se hable de moléculas. Pero si hemos de tener una visión amplia de la evolución y las causas de los hechos parece interesante recurrir también a la ciencia y, en este caso, a la química", escribe Xavier Duran en la introducción de su libro. 

Aunque se trata de un título divulgativo que busca explicar la influencia en la historia de las moléculas, los lectores encontrarán también nombres larguísimos -como el hexafluoroplatinato de xenón- y descripciones de fórmulas químicas que harán feliz a algún estudiante de química, pero que exasperará al resto de los lectores, quienes pueden pasar directamente al impacto social del compuesto. "Una molécula es una agrupación de átomos que tiene unas características determinadas, la forma en que se agrupan los átomos es lo que define todas las sustancias, desde las más sencillas, como el agua, hasta las más complejas", ha definido Duran en una entrevista a Efe. 

"En moléculas complejas la orientación de un grupo de átomos puede tener efectos muy importantes", ha explicado el autor, "como por ejemplo en el caso de la talidomida", una molécula que no está entre las 100 seleccionadas, pero que es tristemente conocida por ser un fármaco para la náusea que causó graves casos de deformación en fetos durante los años sesenta. Hay otras moléculas en el libro que han tenido un impacto negativo en la historia, como la cocaína, cuya molécula fue aislada por primera vez en 1860 y de la que Duran recuerda que al principio era prescrita como medicamento. 

En la actualidad, su uso como droga, en especial la de su derivado el crack, causa estragos. Pero incluso las moléculas más dañinas han tenido su lado positivo: de la cocaína se derivan anestésicos como la benzocaína, lo que Duran ha usado como ejemplo de que "la misma molécula puede ser fuente de grandes desastres o de grandes beneficios". 

Los avances científicos permiten que actualmente podamos hablar de moléculas "a la carta",según Xavier Duran, "ya que cada vez existen más posibilidades de modificar las ya existentes, por ejemplo, alterando un medicamento para que no cause efectos secundarios". En el epílogo se presenta al lector la pregunta ¿cuál será la molécula 101?. Con la ingeniería molecular y la nanotecnología cada vez más presentes Duran se ha mostrado confiado en que, si el libro se reescribe en los próximos años, muchas de las moléculas serán compuestos nuevos.